Por: Daniel E. Rauch y David Schleicher
En los últimos años, empresas de ‘economía compartida’ como Uber, ZipCar, AirBnB y TaskRabbit han generado enormes valuaciones de mercado, así como feroces batallas regulatorias en distintas ciudades americanas. Los incumbentes de la industria de los taxis, hoteles y otros, así como activistas para la protección de los consumidores, trabajadores y vecindarios, han promovido reglas que limitan o prohiben a estos nuevos jugadores. Las economías compartidas han respondido, utilizando su popularidad y nuevas estrategias políticas, buscando la libertad para operar ampliamente sin obstrucción por parte del gobierno. Sin embargo, hasta ahora estas ‘guerras compartidas’ dependen de una suposición: que si son victoriosas, estas empresas de economía compartida quedarán libres de cualquier regulación.
En el artículo presentado a continuación, los autores desmienten esta presunción y utilizan técnicas de aglomeración y comparación de datos para delucidar el posible panorama regulatorio para estos nuevos integrantes de la economía.
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